Angels of the silences

Se dice que tengo treinta años,
pero si he vivido tres minutos en uno
¿no tengo acaso noventa?

Charles Baudelaire

Se puede medir objetivamente el tiempo en años, días, horas, minutos…, segundos; o se puede calcularlo subjetivamente en relación al futuro, donde la medida son las ganas de vivir. Vivir tres minutos en uno.

Esta forma de cronometrar resulta más exacta porque la naturaleza del tiempo es avanzar, y entre otras cosas, marca la forma en la que se debe jugar mientras estamos vivos. Aventurarse es avanzar. Arriesgar es proyectarse hacia delante con la probabilidad de lograr muchas cosas. Nietzsche dice que “la forma más básica de estupidez humana es olvidarse de lo que estamos intentando conseguir”. Vivir minuto a minuto.

Cada final de año nos acompañan estas dos sensaciones: la del tiempo y la de haber actuado bien o mal durante el año. Hervé Joncour, personaje de Alessandro Baricco en la novela Seda, retrata con nitidez nuestra actuación, cuando en una fiesta, sedado en alcohol, sentencia: Somos todos maravillosos y damos todos asco.

En medio de esta dualidad llegamos al dos mil catorce. En medio de un abrazo entre lo maravilloso y el asco. Lo paradójico de estas sensaciones opuestas, es que solo abrazando lo que me desagrada de mí puedo ser maravilloso. Abrazarme es vivir tres minutos en uno. No desperdiciar tiempo en lamentos. Suspender el tiempo y suspenderme en él. Poder aventar el cuerpo hacia arriba y empezarme a elevar desde la fuerza de los dolores que me han abatido. Con las alas envueltas en mi cuerpo soy un cohete.

Avienta el cuerpo y el corazón con una buena canción: Angels of the silences de Counting Crows.

Written by Renato Solares

Arquitecto, filósofo y artista. Realiza desarrollos inmobiliarios.